Local Stories

Crónicas de Barrio: Mi momento, por Vicente Fernández

Andar en bicicleta, con el sol de frente o sobre la espalda mientras veo el río correr se ha transformado por estos días en mi mejor momento.

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Casi siempre ocurre al inicio o al final de la jornada. A veces también aparece en medio del día, como una interrupción inesperada que termina siendo una pequeña suspensión de la rutina. Un espacio para pensar, distraerse o simplemente contemplar.
Todo sigue ocurriendo al mismo ritmo de siempre, pero desde la bicicleta las escenas parecen pasajeras: un escenario abierto, lleno de historias fragmentadas.
Avanzo por la ciclovía respirando un aire denso de otoño que conserva cierto frescor gracias al río. El agua corre al lado mío. Saber que está ahí cambia completamente el trayecto.
Durante estos recorridos, la ciudad deja de sentirse como una obligación. Todo se convierte apenas en paisaje.
Los runners organizados, vestidos con ropa fluorescente y relojes inteligentes, avanzando en grupos perfectamente sincronizados. Los repartidores zigzagueando entre autos y peatones, siempre al borde de un accidente. Los escolares ocupando la vereda con evidente energía, como si la ciudad les perteneciera.

Desde la bicicleta el trayecto produce cierta calma. Obliga a mirar sin intervenir.

También están los que esperan mirando el río. Gente fumando afuera de oficinas. Parejas discutiendo en voz baja.
Desde la bicicleta el trayecto produce cierta calma. Obliga a mirar sin intervenir.
La ciudad parece tener algo de belleza accidental. Hay días en que el cielo permanece gris y el aire evidentemente denso. Otros días, la luz del otoño atraviesa los árboles y corre un viento suave.
Me he acostumbrado a reconocer ciertos ritos: el músico que toca violín junto a su pato, el vendedor ambulante que no quiere vender y que solo busca conversar. Escenas mínimas que construyen una especie de continuidad invisible.
En este, mi momento, entiendo la ciudad. Esa que se sostiene en los detalles, en conversaciones incompletas, en los locales avejentados y también en los sofisticados; en el rumor del río y en la cordillera que a lo lejos se enciende, si las múltiples variables ambientales lo permiten.
No hay épica en esto. Apenas un trayecto cotidiano. Pero justamente por eso importa. Porque en tiempos donde todo parece tener que volverse extraordinario, todavía existen momentos simples capaces de sostener un día entero.
Pedalear junto al río no exige prácticamente nada. La cabeza encuentra un espacio distinto para vagar. Solo avanzar. Una pausa silenciosa que no busca enseñar ni resolver nada. La sombra de los árboles desplazándose sobre el pavimento. Simplemente ocurre.
Quizás ahí está parte de su encanto.

Hallazgos de
Vicente Fernández

Algo para comer

Tonny Pizzería. Quise resolver mi almuerzo al paso y me comí una de pepperoni que todavía recuerdo. Muy buena.

Algo para tomar

Un Lautaro Spritz en el Toni Lautaro del nivel 4, con buena vista a la ciudad y al jardín interior.

Algo para ver

Las proyecciones que se realizan mes a mes en el acceso al metro Tobalaba.

Algo para regalar

Que me regalen o regalar un libro de Libro Verde o un vinilo de Needle. Con cualquiera de ambos, más que impecable.

Vicente Fernández

Vicente Fernández

Realizador Audiovisual

Director de Productora FDEZ y Estudio FDEZ. Su experiencia incluye el trabajo como director de televisión y generador de contenidos para múltiples plataformas y proyectos, desarrollando una mirada centrada en el lenguaje documental y la exploración de las relaciones entre naturaleza, comunidad y experiencia humana.